El permanente nacimiento de las cosas

Tiene que ser por eso que no pueden mirarse.
Es como una corriente eléctrica que se acciona
al posicionar tus ojos sobre los míos. Se enrarece el aire. 

La carne tiembla ansiosa, como si la piel pensase
por sí sola y cada estremecimiento sean los ladridos
de algo que viene desde adentro y que va a manifestarse 

Y las pupilas se espejan y vos sin alterar un nervio.
Tiene que haber algo
en esos ojos que pertenezca a lo que fue primero.

 La primer chispa, el impulso fortuito que hizo sentir
a seres antes inertes,
ahora está apuntando con toda su potencia hacia mi.

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